La ciudad como sistema: CDMX rumbo al World Urban Forum 2028
- Javier Jileta

- hace 4 días
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El anuncio de la Ciudad de México como sede del World Urban Forum 2028 no es solo un reconocimiento internacional; es una señal de que las ciudades han dejado de ser espacios físicos para convertirse en sistemas estratégicos. Hoy, el verdadero reto urbano no está en construir más infraestructura, sino en coordinar mejor la que ya existe. En un contexto donde la población urbana global superará el 70% hacia 2050, según ONU-Hábitat (2024), la presión sobre energía, movilidad, agua y servicios digitales crecerá de forma simultánea. El problema ya no es sectorial: es sistémico.
Durante décadas, las ciudades se desarrollaron bajo lógicas fragmentadas. La movilidad se planeaba por un lado, la energía por otro, la vivienda en otro frente y la tecnología como una capa adicional. El resultado es visible: sistemas que funcionan, pero no dialogan entre sí. En ciudades complejas como la CDMX, esto se traduce en costos económicos, tiempos perdidos y presión sobre la infraestructura. La urbanización acelerada exige una nueva forma de pensar: integrar, no aislar.
Aquí es donde emerge la oportunidad. El World Urban Forum 2028 llega en un momento en el que México ya ha comenzado a construir capacidades institucionales para esa integración. La planeación energética vinculante, la digitalización del Estado y los nuevos modelos de coordinación intersectorial permiten algo que antes no era posible: ordenar el crecimiento urbano con criterios técnicos y de largo plazo.
A nivel global, esta transición es clara. Las ciudades que están liderando, desde Singapur hasta Dubái, no son necesariamente las que más construyen, sino las que mejor integran datos, energía e infraestructura. La inteligencia artificial, por ejemplo, ya se utiliza para optimizar flujos de transporte, gestionar redes eléctricas y anticipar demanda urbana. Según McKinsey (2024), el uso de analítica avanzada en ciudades puede mejorar la eficiencia de servicios públicos hasta en 20–30%, lo que confirma que la tecnología, bien implementada, no es un accesorio, sino un multiplicador de capacidad urbana.
México tiene una ventaja particular: la posibilidad de diseñar esta integración desde el Estado. La transformación digital en curso ha demostrado que la tecnología puede simplificar procesos, reducir fricciones y generar certidumbre para ciudadanos e inversionistas. En el ámbito urbano, esto abre la puerta a una nueva generación de políticas públicas donde movilidad, energía y datos operen como un solo sistema.
La relevancia del World Urban Forum no está entonces en el evento, sino en lo que puede detonar. Es una plataforma para posicionar a la Ciudad de México como un caso de estudio global: una megaciudad que no solo crece, sino que se organiza. Y ese matiz es clave. Porque el futuro urbano no dependerá de quién tenga más recursos, sino de quién tenga mejor coordinación.
La siguiente etapa requiere una acción clara. Primero, definir corredores urbanos estratégicos donde la planeación energética, digital y de movilidad se diseñe de manera integrada desde el inicio. Segundo, utilizar inteligencia artificial y datos en tiempo real para gestionar servicios urbanos (desde transporte hasta seguridad) con mayor precisión y eficiencia. Y tercero, consolidar al Estado como el arquitecto de esta integración, asegurando que la innovación tecnológica esté alineada con objetivos de bienestar y equidad.
En 2028, cuando el mundo llegue a la Ciudad de México, la oportunidad no será solo mostrar una ciudad, sino demostrar un modelo. Un modelo donde la infraestructura deja de ser acumulación y se convierte en coordinación. Donde la tecnología no sustituye a la política pública, sino que la potencia. Y donde el desarrollo urbano deja de ser expansión para convertirse en sistema.
Porque al final, la ciudad del futuro no será la más grande ni la más digital. Será la que mejor funcione para quienes la habitan. Y en esa tarea, México tiene hoy una oportunidad real de liderazgo.




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